lunes, 28 de enero de 2013

El gobierno de la I+D+i

El gobierno de la I+D+i

Lograr posiciones relevantes en investigación científica requiere políticas sostenidas en el tiempo. En España hemos pasado de una fase de expansión poco exigente a un parón brusco que nos hará retroceder




Una de las acepciones del término “gobernar” en el diccionario de la RAE es “obedecer al timón” y es que el gobierno, de un país o una institución, tiene mucho que ver con la navegación. Pero algunas embarcaciones, como las lanchas fueraborda, responden muy rápidamente a cambios en el timón, mientras otras responden muy lentamente, como los cargueros supercontenedores.
Un supercontenedor de más de 200 metros de eslora cargado tiene tanta inercia que navega unos 13 kilómetros hasta alcanzar la velocidad de crucero y necesita otros tantos para detenerse. Cuando el capitán decide cambiar el rumbo necesita anticipar e iniciar la maniobra varios kilómetros antes de tomar el rumbo que desea. Por eso las maniobras de un supercontenedor se planifican y se ejecutan con mucha antelación y solo se baja palanca para gestionar riesgos o arribar a puerto. En las últimas cuatro legislaturas nuestros gobernantes han gobernado la I+D como si fuese una lancha motora de paseo, sin darse cuenta de que la ciencia es un carguero supercontenedor cuyo gobierno requiere de conocimientos de navegación apropiados.
¿Porqué se comporta la ciencia como un supercontenedor y no como una lancha fueraborda? La respuesta está en el largo período necesario para la formación de investigadores y para que una idea se convierta en una realidad con suficiente capacidad transformadora como para introducir innovaciones y oportunidades de desarrollo económico o social.
La formación de un investigador desde el inicio de una tesis de doctorado hasta su asimilación como investigador independiente requiere de al menos 10 años en un sistema de I+D “saludable”. Las oscilaciones en el acceso de jóvenes estudiantes al doctorado repercute sobre los recursos humanos de I+D una década más tarde.
El desarrollo desde que surge una idea hasta que se logran resultados y aplicaciones concretos requiere de al menos una década. Formular una idea capaz de perforar y ampliar las fronteras del conocimiento establecido puede llevar varios años. Una vez esta idea se concreta en propuestas de investigación es necesario dedicar dos o más años a conseguir la financiación para desarrollarlas, lo que llevará otros tres o cuatro años, y frecuentemente será necesario encadenar un par de proyectos para completar la investigación. La aceptación de estos resultados por la comunidad científica a través de su publicación en revistas científicas exigentes requiere de dos a cinco, o más, años. De hecho, ver una idea rompedora aceptada suele ser más exigente en tiempo y esfuerzo que una que solo matiza un paradigma ya existente. El tiempo de maduración de las ideas, desde la siembra a la cosecha, excede una década.
Los ciclos políticos, marcados por la duración de las legislaturas, son completamente inapropiados como marco de referencia para gestionar la política de recursos humanos y financiación de la I+D+i. No por muy repetido es menos necesario insistir en que la ciencia se debe gestionar desde estructuras independientes del poder político, que rindan cuentas a los representantes electos, desarrollando políticas con horizontes de continuidad de décadas, y un gobierno, en el sentido marinero, de la I+D+i suave, con cambios de rumbo y velocidad graduales, con la vista puesta en el horizonte, no en la proa.
Tan perjudicial es una fuerte aceleración como un frenazo en seco. La aceleración de la inversión en I+D en la primera legislatura de Zapatero creó enormes expectativas, pero también grandes ineficiencias: proliferaron infraestructuras “singulares”, muchas veces innecesarias u otorgadas por criterios puramente políticos o de “café para todos” sin evaluación independiente. Hablando de barcos... se dio una proliferación excesiva de buques oceanográficos en distintos departamentos de la administración —aún en 2012 España botaba un nuevo buque oceanográfico tras haber botado otro el año anterior— cuando las necesidades reales se podrían haber atendido con una flota menor pero mejor coordinada. Pero no se trata solo de barcos, sino de la proliferación como setas de “el mejor centro de biomedicina de Europa”, uno en cada capital de provincia, que también se ha demostrado insostenible. Estas infraestructuras (edificios, buques, bases polares, etcétera) suponen una carga que ha demostrado ser insostenible para nuestro débil sistema de I+D. Es la extensión del ladrillazo a las políticas de I+D.
La proliferación de plazas de investigadores durante los años de bonanza llevó a una caída de los niveles de exigencia hasta niveles mínimos. La congelación de los puestos de trabajo por tercer año consecutivo en 2013 supone que ni siquiera los mejor preparados tienen oportunidad alguna. Vemos marchar a los "Mesi" de la ciencia por no poderles ofrecer un sueldo equivalente a lo que Mesi gana en unas horas. Esto es injusto para los investigadores de calidad que han quedado actualmente sin opciones en España y genera un coste elevadísimo en mantener hasta su jubilación a investigadores que no contribuyen al desarrollo de la I+D al nivel exigible.
Impulsados por la abundancia, el movimiento de jóvenes investigadores “precarios” se empeñó en profesionalizar la formación científica. El resultado es que desde el año 2012 las becas de doctorado se reemplazaron por contratos con un coste que duplica al de las becas, a la vez que se daba una caída de más del 50% en la financiación para formación de doctores (de la administración central, comunidades autónomas, organismos de I+D y sector privado). Esto ha llevado a una caída sin evaluar, pero posiblemente en torno al 70%, en el número de doctores que han iniciado su formación en 2012. En Australia, desde donde escribo, uno de los países con un mercado laboral más dinámico y mayor inversión en I+D (>3% del PIB) del mundo, los estudiantes de doctorado tienen becas; son estudiantes, no trabajadores y no se sienten "precarios” por ello.
La profesionalización egoísta, por el colectivo que la reivindicaba, y miope, por no haber pensado en sus consecuencias, del doctorado es en buena parte responsable de que los jóvenes que ahora acaban la universidad no puedan iniciar una carrera investigadora, si es que les quedan ánimos.
Las consecuencias del colapso de la inversión pública en I+D en los últimos dos años, casi un 40% en términos reales, no se notará hoy ni mañana, sino a partir de 5 a 10 años, pues de nuevo en términos marineros seguimos avanzando con la “arrancada” (impulso) de los últimos años. Entonces veremos una caída apabullante en nuestra posición internacional que nos llevará mucho más atrás de donde partimos al arrancar la primera Ley de la Ciencia, pues entre tanto decenas de países como China, India, Singapur, Brasil, Chile y Malasia, entre otros, nos habrán sobrepasado.
El sistema de I+D se debe gestionar con crecimientos y objetivos estratégicos mantenidos en horizontes de tiempo de décadas. Es necesario crear un sistema que permita ahorrar recursos durante los años positivos del ciclo —en vez de dilapidarlos— de modo que el crecimiento y las trayectorias se puedan mantener durante los años de vacas flacas. El modelo más inmediato habría sido el Fondo Nacional de Pensiones. Lamentablemente, el Gobierno ya ha empezado a meter mano en esa hucha, que debiera usarse solo para garantizar las pensiones en el futuro. Las verdaderas reformas requerirían crear estas estructuras y mecanismos para el buen gobierno de la I+D, pero el Gobierno llama reformas a lo que es solamente destrucción.
Hacer arribar el buque de la I+D a buen puerto requiere de un buen gobernante y un buen gobierno que entienda que las maniobras de aceleración y desaceleración han de ser suaves y que entre la acción y la respuesta hay una separación de más de 10 años. Lamentablemente la irresponsabilidad de nuestros gobernantes nos va a llevar a una larga, muy larga, y penosa travesía del desierto, aunque en términos marineros el riesgo es de naufragio.
Carlos M. Duarte es profesor de investigación del CSIC.

La I+D sufre un nuevo recorte por sorpresa

El tijeretazo del Gobierno en investigación alarma a los científicos (El Pais, 25-01-2013)

El presidente del CSIC ve inevitable el cierre de parte de sus departamentos

El recorte de 600 millones de euros en investigación científica y tecnológica anunciado por el Gobierno en su plan de choque de recortes ha sentado como una bomba en un sector que ya viene sufriendo restricciones económicas severas en los últimos años y que se acerca peligrosamente al límite del colapso. La pura actividad de algunos centros públicos de I+D está en juego, según los expertos. Además, la medida puede agravar la fuga de cerebros, y precisamente de los mejores jóvenes investigadores, los más productivos, que son los que más fácilmente encuentran ofertas en otros países.
En este contexto, España sigue estando muy lejos del objetivo del Plan Nacional de I+D+i de alcanzar una inversión en ciencia y tecnología del 2% (la media de la UE) de su PIB en 2011, quedándose en torno al 1,37%. Ahora se ha anunciado un fuerte recorte más. El panorama no es nada fácil para la nueva secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela, recién nombrada por el Consejo de Ministros, aunque ha supuesto un respiro el anuncio oficial, en el último día del año pasado, de la convocatoria anual de financiación para los proyectos del Plan Nacional.
"La rebaja sitúa la financiación de I+D al nivel de 2005", lamenta Andradas
España se alejará todavía más de la vanguardia tecnológica europea
"La medida de recorte de los 600 millones provoca extrema preocupación", señala Rafael Rodrigo, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). "Para este organismo, cualquier recorte significará el cierre de algunos centros y actividades", explica.
"Estamos ya al borde del funcionamiento y cualquier rebaja más.... Mejor sería cerrar porque mantener esto abierto sin actividad no tiene sentido", apunta Cayetano López, director general del Ciemat, otro gran organismo público de investigación (OPI), dedicado a sectores estratégicos que se reflejan en su propio nombre: Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas.
Los 600 millones del nuevo recorte serán en subvenciones y en préstamos, pero el Gobierno no ha especificado más. Conviene conocer algunas cifras: el presupuesto de 2011 para todas las actividades de I+D+i (Ciencia, Desarrollo e Innovación) englobadas en los diferentes departamentos, lo que se denomina Función 46, fue de unos 8.600 millones de euros, desglosados en 5.200 de créditos y 3.400 de subvenciones y transferencias, incluyendo sueldos y gastos corrientes de funcionamiento de todos los organismos estatales de investigación. Y esos 8.600 millones suponen un recorte del 8% respecto a 2010, año en que la reducción fue del 15% respecto a 2009.
El CSIC contó en 2011 unos 800 millones, de los cuales unos 420 procedían del presupuesto estatal y 380 los obtuvo mediante contratos con empresas, programas de la UE y subvenciones a los investigadores en sus proyectos competitivos, explica Rodrigo. Pues bien, si en 2011 el CSIC recibió 420 millones del presupuesto estatal, en 2008 habían sido 600 millones, y en 2010, 480 millones. El recorte es muy significativo. "Pedimos para 2012 al menos un incremento del 4% o el 5%", añade Rodrigo. Explica, además, que la caída de la financiación limita la captación de fondos en contratos y proyectos, ya que se reduce el personal para desarrollarlos.
El panorama del Ciemat es tan difícil o más que el del CSIC. "En 2010 recibimos del Ministerio de Ciencia e Innovación 66 millones de euros, un 30% menos que los 96 millones de 2009", explica Cayetano López. A esta cantidad hay que añadir en torno a 30 millones logrados en contratos y proyectos. "Pero cada vez es más difícil captar esos fondos competitivos", puntualiza el director del Ciemat. "Los programas de la UE, por ejemplo, son de cofinanciación y no puedes acceder a ellos si no tienes capacidad de poner una parte, por lo que son los países que tienen mas dinero en I+D quienes se los llevan". Tras el recorte tremendo de 2010, el presupuesto del Ciemat se congeló en 2011, "pero se debería hacer un cálculo de los recortes acumulados en I+D en los últimos años, que son superiores a la media de la Administración pública en general", puntualiza López.
Los Organismos Públicos de Investigación (OPI) se han llevado en los últimos años el peso mayor en las reducciones en I+D, pero las escaseces tienen más alcance. Por ejemplo, se han producido retrasos en el pago de las contribuciones españolas a organismos internacionales, como el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) o la Agencia Europea del Espacio (ESA). Estas instituciones, cuando un país miembro no aporta a tiempo su contribución abre una línea de crédito por el importe debido y los intereses recaen en el moroso.
En menor medida que los OPI, pero sin salvarse del problema, están los proyectos del Plan Nacional. En 2010, el dinero asignado por Ciencia e Innovación como subvenciones para dichos proyectos se quedó en 300 millones, frente a los 350 de 2009. En 2011 la cantidad fue de 325 millones y con la misma cifra como máximo autorizado ha salido ahora la convocatoria para 2012 (ya firmada por el Ministerio de Economía y Competitividad).
"Los recortes sitúan ahora la financiación de la I+D en los niveles de 2005 aproximadamente, y los 600 millones menos suponen un flaco favor para la nueva secretaria de Estado, Carmen Vela", considera Carlos Andradas, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce). "Habíamos insistido, desde la Cosce, en varios puntos: que se mantuviera un Ministerio de Ciencia o, al menos, que figurara el nombre en el título de algún departamento ministerial; que no se desagregase el sistema por la enorme ineficacia que generaría; que no se redujera el presupuesto. Vamos en cadena hacia atrás y confirmándose los malos presagios", concluye Andradas.
No se sabe aún cómo se distribuirá esa reducción de 600 millones, ya que el plan de choque del Gobierno solo indica que será en subvenciones y en créditos. Esta segunda parte, la de los préstamos reembolsables (dirigidos sobre todo a las empresas, dada la situación en las Administraciones Públicas y las Universidades) se ha sobredimensionado en los presupuestos de los últimos años de manera que los recortes quedaran aparentemente atenuados en las cifras globales de I+D público.
Luego, a la hora de la verdad, el ministerio que dirigía Cristina Garmendia se ha quedado corto en la ejecución (la utilización) de ese montante previsto para créditos, por lo que si se reduce ahora la cantidad inicial de dinero disponible para préstamos el efecto no sería muy dramático. Además, en los últimos dos años ha caído notablemente el esfuerzo en I+D del sector empresarial español. Pero si mengua el capítulo de subvenciones el sistema de I+D sufrirá daños de difícil reparación a corto y medio plazo, señalan los expertos.
"El sistema de ciencia en España es aun muy frágil y el apoyo económico debe, al menos, mantenerse. Este recorte de 600 millones es justo lo contrario de lo que debería hacerse", afirma Nazario Martín, presidente de la Real Sociedad Española de Química. "El sistema en España va ya muy justo y una reducción de financiación de esta dimensión tendrá un enorme impacto".
El Pan Nacional de I+D+i 2008-2011, prorrogado un año más por el anterior Gobierno, fijaba como objetivo a lograr al término del mismo el 2% del PIB en inversión en ciencia y tecnología, es decir, la media de la UE. En los primeros Gobiernos de Rodríguez Zapatero, y hasta 2008, el incremento del gasto en estas actividades fue muy notable, pero los recortes posteriores han contrarrestado prácticamente dicho crecimiento y España entra en 2012 con un 1,37% del PIB, mientras que la mayoría de los países desarrollados han mantenido o incrementado su esfuerzo en I+D en estos años de crisis. La distancia que sacan a España va a ser cada vez mayor, en lugar de menor, si continúa en declive el esfuerzo en ciencia y tecnología.

miércoles, 16 de enero de 2013

La Sanidad en tiempos revueltos

La crisis que estamos viviendo tras décadas de prosperidad amenaza al sistema sanitario que nos ha permitido equipararnos a otras sociedades privilegiadas con paraguas protectores semejantes que permiten vivir más y mejor y sentirse amparados ante la enfermedad y la muerte.
Aunque la catástrofe económica pone en cuestión la continuidad del actual modelo público sanitario (en lo más alto de la consideración popular), es seguro que la sociedad no quiere renunciar a él. Por eso conviene que nuestros responsables políticos (situados precisamente en lo más bajo de dicha consideración popular) absorban más información sobre estos asuntos de la que suelen pedir.
Tras 47 años al servicio de la sanidad pública y de la Universidad, me permito recordarles las prioridades que deberían inspirar la toma de decisiones sanitarias en estos tiempos revueltos:

1. Respeto a los pacientes

Hay que ofrecer a cada uno las mismas oportunidades en todo el territorio nacional. Se ha atomizado la asistencia compleja entre comunidades autónomas olvidando que sus poblaciones son dispares y que se trata mejor una enfermedad complicada donde se hace a diario que donde se hace ocasionalmente. Es imprescindible una regionalización o centralización de esta patología ya juiciosamente aceptada, por ejemplo, para la diálisis, las lesiones medulares, la hemofilia o algunos trasplantes.
Del mismo modo que no hay capitanías generales, arzobispados o tribunales supremos en todas las autonomías, no puede haber todos los servicios en todas ellas y dichas comunidades no tienen derecho a dificultar la transferencia de pacientes entre ellas hasta el punto de que no podamos ofrecerles calidad uniforme. Han de jerarquizarse y concentrarse los hospitales, no por autonomías, sino en función de la complejidad que sean capaces de asumir. Crear hospitales sin delimitar previamente su nivel funcional dispersa los pacientes complejos perjudicándoles y encareciendo los costes. Restablecer la equidad concentrando la complejidad puede ser doloroso para autonomías, centros y profesionales, pero es imprescindible. Este fenómeno se ha acentuado enormemente en Madrid con la atomización inducida por la apertura simultánea de múltiples hospitales a los que se ha asignado más procesos complejos de lo que era realmente necesario.

2. Basar en la evidencia las decisiones políticas

A los médicos y a los científicos se nos piden decisiones basadas en la evidencia. Protocolos y vías clínicas son rígidamente auditadas y a los sanitarios nos exigen responsabilidades cuando actuamos al margen de ellos. Las publicaciones científicas son críticamente escrutadas por expertos antes de aceptarse. Nada de esto ocurre con los políticos, quienes no se sienten obligados a responder de lo que hacen y a justificar por qué lo hacen.
Quizás creen que ser elegidos cada cuatro años les absuelve, por ejemplo, de abrir nuevos hospitales superfluos del mismo modo que sembraron el país de aeropuertos, autopistas de peaje y palacios de la música infrautilizados. Por eso suelen hacerlo sin transparencia y camuflando que no pagan (pagamos) al contado, sino con hipotecas, cuyas amortizaciones caerán sobre... sus sucesores.
Cuando está en riesgo un sistema sanitario público eficaz, tan caro en parte por culpa de estos políticos, no es de recibo pretender sin más que es más barato privatizarlo. No hay ninguna evidencia, sino más bien todo lo contrario, de que los hospitales privatizados sean más beneficiosos que los públicos, salvo para las empresas concesionarias (júzguese por los resultados de la comunidad valenciana o en el Reino Unido).
Es cierto que la gestión, o incluso la propiedad privada de hospitales puede ser eficiente, pero de ninguna manera se pueden equiparar centros públicos y privados sin que la concesión y la gestión de estos últimos sean transparentes y de que las exigencias de calidad sean las mismas para ambos. Esto no es un problema ideológico, sino técnico y requiere luz, taquígrafos, debate y sólida asesoría.

3. Respeto a los profesionales

Con los años que llevo a cargo de amplios equipos humanos y cuantiosos recursos, yo podría ser consejero o ministro de algo, quizás con más méritos que responsables sanitarios de formación jurídica o económica, pero ni se me pasaría por la cabeza tomar decisiones técnicas sin la debida asesoría.
Nuestros políticos parecen no profesar respeto alguno por quienes hemos construido un sistema sanitario universalmente reconocido. No solamente deciden cambios radicales sin consultarnos, sino que no nos escuchan al fijar el número de residentes, nos alejan de la gestión económica (siendo nosotros los principales determinantes del gasto), nos remuneran mal y nos ningunean siempre. Además, han acabado con las reglas del juego para el reclutamiento de especialistas sin las cuales es imposible abordar con justicia una trayectoria profesional.
Como no hay periodicidad conocida en la convocatoria de concursos/oposiciones y las OPES se hacen cada década, un tercio de los especialistas hospitalarios son "interinos" o "eventuales". Nadie debe engañarse: estos maltratados profesionales exquisitamente entrenados, pero sin estabilidad, trienios, o reconocimiento profesional alguno, son los que llevan a cabo, a veces durante lustros, las más complejas y esforzadas tareas.
La conducta de los responsables políticos durante la reciente crisis madrileña muestra bien esta total falta de respeto que parece un disparate. ¿Pueden removerse los cimientos de cualquier estructura con todos los estamentos implicados en contra?

4. Promoción de la excelencia

No somos todos iguales en destreza o en sabiduría, y es de ley que los mejores se encarguen de las funciones más complejas, y que reciban los recursos necesarios para ello.
Considerar que hospitales sin bibliotecas, laboratorios o actividad científica demostrable son "universitarios" porque acogen alumnos es absurdo y no se les puede dar la misma consideración que a los hospitales terciarios que producen publicaciones de alto impacto internacional y que obtienen créditos competitivos para la investigación.
Del mismo modo, aplicar uniformemente procedimientos de reclutamiento de especialistas en los que prima la antigüedad sobre el mérito es un sinsentido y una mala inversión a largo plazo.
La prioridad ha de ser mantener y potenciar un sistema sanitario de calidad aunque sea controlando los gastos. Con la ayuda de los profesionales sanitarios es posible, pero sin ella no.
¿Hay alguien allá arriba?

* Juan A. Tovar, jefe de servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital Universitario La Paz y Catedrático de la UA

lunes, 17 de diciembre de 2012

Plataforma de Laboratorios Contra la Centralización

http://laboratoriospublicos.wordpress.com/


COMUNICADO DE LA PLATAFORMA DE LABORATORIOS
CONTRA LA CENTRALIZACIÓN (PLCC)

La Plataforma que integra a todos los trabajadores de los Laboratorios de los
Hospitales Públicos de Madrid (PLCC), desea manifestar su adhesión a las
movilizaciones (manifestaciones, convocatorias de huelga, concentraciones,
etc.) que están siendo promovidas por asociaciones profesionales, sindicatos y
plataformas ciudadanas y que tienen por objeto la retirada del Plan de
Medidas de Garantía de la Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público de la
Comunidad de Madrid.
En lo referente a los laboratorios, este plan pretende su concentración en
cuatro Hospitales, lo que supondría un grave deterioro de la calidad
asistencial, según se explicó en el comunicado difundido por la PLCC el
28/11/12 y en la carta enviada al Consejero de Sanidad (pasada por registro el
pasado 20/11/12).
Así mismo, la PLCC desea comunicar que, siendo los laboratorios una de las
áreas profesionales más afectadas por el denominado Plan de Sostenibilidad,
sus representantes deben formar parte de todos aquellos foros de debate y
negociación que se establezcan.

Madrid 15/12/2012

martes, 27 de noviembre de 2012

Reflexiones sobre la importancia de la actividad asistencial de Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes para el futuro de la especialidad de Inmunología

Reflexiones sobre la importancia de la actividad asistencial de Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes para el futuro de la especialidad de Inmunología

Inmunología Clínica en la Troncalidad, Sostenibilidad y Plan Estratégico

Como se sabe, la especialidad de Inmunología está actualmente incluida en el Tronco de Laboratorio, lo que conlleva importantes riesgos para su futuro. Esta incertidumbre se ha potenciado recientemente con la situación actual de la misma en la Comunidad de Madrid donde se nos anuncia “concentración” y la posible desaparición de algunos Servicios.
Para los que desarrollamos actividad asistencial de Inmunología Clínica con Asistencia Directa al Paciente (a la cabecera del enfermo) nos preocupa que este tipo de actividad quede excluida de la etapa inicial de formación de la especialidad al no tener cabida un itinerario formativo compatible durante los 2 años de troncalidad. De entrada hay que ser conscientes de que uno de los aspectos que más se limitará a futuro en la situación irreversible en que actualmente está enmarcada la especialidad en el R.D. de troncalidad, es la formación en Inmunología Clínica que capacite para la asistencia directa a pacientes.
En la Sociedad de Inmunología sigue existiendo un debate, a favor y en contra, sobre si la Inmunología Clínica con asistencia Directa a Pacientes es una actividad que forma parte de nuestra especialidad. Mientras muchos pensamos que sí (médicos y no médicos) también hay un porcentaje de claros opositores a este perfil dentro de la especialidad.
La falta de implementación de Unidades Clínicas en la mayoría de las sedes hospitalarias docentes, en el periodo de más de 10 años del actual programa de la especialidad que así lo contempla, es otra muestra de que no se ha considerado suficientemente la importancia de la Inmunología Clínica con Asistencia Directa al Paciente.
Como médico inmunólogo que atiende pacientes me preocupa que no seamos capaces de preservar el Itinerario Formativo en Inmunología Clínica, para el futuro de nuestra especialidad. El documento de alegaciones presentado en el Ministerio el año pasado solicitaba un doble itinerario formativo (médico y de laboratorio, algo parecido a lo que tenemos actualmente), lo cual no ha sido tenido en cuenta.
En el marco de la situación actual generada en nuestra Comunidad con el llamado plan de medidas de garantía de la sostenibilidad del sistema sanitario público, nos podemos preguntar qué hubiera pasado si todos los Servicios de Inmunología madrileños hubiesen tenido implementadas Unidades Clínicas potentes y cual podría haber sido el valor añadido de tener actividad asistencial de Inmunología Clínica con Asistencia Directa al Paciente dentro de la especialidad?.
Igual de importante: Si somos conscientes de la importancia vital de incluir esta actividad asistencial de nuestra especialidad en el futuro plan estratégico de la especialidad de Inmunología en la Comunidad de Madrid.

Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes: Una realidad

La Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes ha surgido naturalmente en los últimos años como una actividad asistencial dentro de varios Servicios de Inmunología en toda España. Es una realidad que no se puede cuestionar. La Inmunología se ha proyectado hacia la asistencia directa al paciente. Aunque el programa formativo vigente así lo contempla, su implementación ha sido desigual por razones no bien definidas.
Nadie puede dudar que la Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes puede aportar importantes avances en el manejo de las enfermedades de base inmunológica. Hablamos de inmunólogos médicos que atienden pacientes en consultas especializadas, o en plantas de hospitalización, haciendo actividad médica de diagnóstico y tratamiento de distintas enfermedades de base inmunológica.
En la Comunidad de Madrid esta actividad altamente especializada ejercida desde Servicios de Inmunología se ha “concentrado” históricamente en dos centros: El Hospital La Paz, para el manejo de inmunodeficiencias primarias y el Hospital Gregorio Marañón que da una cobertura más amplia a distintos tipos de enfermedades de base inmunológica. Más recientemente otros hospitales han abierto Consultas de Inmunología como es el caso del Hospital Ramón y Cajal.
Nuestra experiencia nos lleva a afirmar que la Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes, es una actividad necesaria en hospitales de alto nivel de complejidad. Y podría ser considerada una actividad compleja de alta especialización.
En nuestro servicio la Inmunología de Laboratorio Diagnóstico y la Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes funcionan simultáneamente desde hace casi 20 años. Cada una tiene competencias y estructuras bien diferenciadas pero se coordinan desde el mismo Servicio e interaccionan permanentemente, potenciándose, complementándose. La existencia de ambas ha posicionado muy bien al Servicio dentro del hospital. Se ha desarrollado una actividad de formación en Inmunología Clínica para residentes y adjuntos procedentes de Madrid, otras Comunidades Autónomas y del Extranjero.
Una mayor demanda de atención clínica supone mayor demanda de solicitudes de pruebas de laboratorio específicas. Y no solo se genera demanda de pruebas especializadas para el Laboratorio de Inmunología del hospital sino para Laboratorios de Inmunología de referencia dentro y fuera de la Comunidad de Madrid.
La Unidad de Inmunología Clínica implementada de esta manera no se diferencia de ninguna otra unidad clínica del hospital. Es un usuario más del Laboratorio de Inmunología. Sin embargo, al tratarse de inmunólogos del mismo servicio y por su formación en la especialidad el grado de interacción interno de clínica a laboratorio y de laboratorio a clínica (traslación) es mucho más fácil y eficaz.
Por ello, los inmunólogos clínicos que atienden directamente a pacientes están en condiciones ideales para abrir nuevas fronteras de estudio de inmunodeficiencias, síndromes autoinflamatorios o nuevas vías de monitorización y tratamiento en trasplantes, por ejemplo.

La demanda asistencial es real.


Se ha escuchado reiteradamente la pregunta: Quién puede querer enviar pacientes al inmunólogo?. Las carencias de cobertura asistencial son muchas en nuestro campo. Un porcentaje importante de estas patologías son atendidas por otros especialistas, pero no todas.
Desde la experiencia en nuestro hospital, en el que convivimos con prácticamente todas las especialidades médicas que existen, podemos afirmar que cualquier médico inmunológo capacitado que lo quiera y pueda hacer encontraría fácilmente enfermedades de base inmunológica que tratar en su centro que no están siendo cubiertas por otro especialista. Esto incluye la sospecha diagnóstica de nuevas enfermedades de base inmunológica y la administración de tratamientos que otros especialistas no utilizan.
Yo me hago otra pregunta: Quién da cobertura actualmente a estas patologías en los hospitales que no tienen implementadas Unidades de Inmunología Clínica?. Porqué recibimos solicitudes de canalización para la atención de pacientes procedentes de todas las áreas asistenciales de Madrid y desde todas las Comunidades Autónomas?. No es una posibilidad real de expansión de los Servicios de Inmunología en los hospitales que no tienen implementadas estas unidades?.
Nada ha impedido ni debe impedir que dichas Unidades existan en centros estratégicos de cada Comunidad.
Debe recordarse además la existencia de las 2 carteras consensuadas de servicios, clínica asistencial y de laboratorio, integradas en un servicio único y que corresponden a la Unidad de Inmunología Clínica y al Laboratorio Diagnóstico, respectivamente. En nuestro hospital contamos con códigos específicos funcionales correspondientes a una Consulta de Inmunología Clínica, Hospital de Día de Terapias Biológicas, actividad de interconsultas y Hospitalización reconocido en la estructura funcional del Hospital.
También se he escuchado que lo que se hace en nuestro hospital no es exportable. Sin embargo hay hasta 13 Servicios de Inmunología que reconocen hacer algún tipo de actividad clínica con asistencia directa a pacientes. Esta actividad se debería haber potenciado. Esta actividad no se puede negar. Esta actividad no se debe parar.
La Inmunología Clínica de Asistencia Directa a Pacientes puede llevar a una ampliación real de posibilidades laborales para los médicos y también para los no médicos, al ampliarse el campo de actuación de la especialidad. De las 3 últimas contrataciones de TSE en Inmunología en nuestro hospital, 2 se hicieron para contratar inmunólogos con experiencia demostrable en el tratamiento de enfermedades de base inmunológica. Tras la contratación de la primera asistimos a una expansión de la demanda de pacientes de un 400% en tres años, lo cual llevó a la necesidad de contratar otro inmunólogo con perfil clínico. Y si no fuera por la crisis, la demanda asistencial actual podría justificar nuevas contrataciones.

Varios residentes formados en Inmunología Clínica en nuestro hospital, rotantes de otros hospitales y contratos post-MIR, han encontrado salidas laborales en puestos de trabajo que buscaban el perfil de inmunólogo clínico con experiencia asistencial clínica directa.

Mayor garantía de continuidad en los hospitales para los actuales Servicios de Inmunología?

En estos momentos tememos el potencial cierre de algunos Servicios de Inmunología y la concentración de nuestros laboratorios lo que llevará a que veamos reducidas las carteras de servicio. Al mismo tiempo muchos nos vemos en peligro de perder nuestros puestos de trabajo.

Será posible que los servicios centrales que tengan implementadas Unidades Asistenciales Clínicas tengan una razón adicional para seguir vinculados a hospitales en el futuro?. Uno de los peligros de la actual situación de la Inmunología en el Tronco de Laboratorio es el futuro incierto de la misma con el llamado proceso de industrialización de los laboratorios en los hospitales públicos que ya esta en marcha.
Si La especialidad pretende mantener, justificar su perfil individualizado, lo óptimo no sería ver como aumentar la competitividad de la Inmunología frente a las otras especialidades de laboratorio del tronco?.
Por qué no se reconoce que la Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes puede ser un elemento diferenciador?. Y que justificación para crear una Unidad Clínica podrá tener un Servicio en el futuro si ya no existe un itinerario formativo en Inmunología Clínica?, o si no ubicamos claramente en el plan estratégico esta actividad asistencial?.

Continuidad de las Unidades Clínicas Existentes dentro de los Servicios de Inmunología.

Como se ha dicho, varios Servicios de Inmunología reconocen en la actualidad desarrollar algún tipo de actividad clínica bien diferenciada. Cómo podremos seguir formando inmunólogos clínicos si esta actividad queda fuera de nuestros programas formativos?. ¿Quién daría continuidad a esta actividad si el perfil se extingue con la Inmunología en el Tronco de Laboratorio, tal como está en estos momentos?.
Donde la Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes se ha implantado se ha generado una demanda asistencial en gran parte de novo. Esta demanda quedaría descubierta si no hay continuidad en el futuro dentro de la Inmunología y habría que canalizarla hacia otras especialidades. Debe reconocerse que cualquier negación u obstrucción al desarrollo de la Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes supone un riesgo de desprotección de un colectivo creciente de pacientes que en última instancia debieran ser nuestra principal motivación.

Fuente de financiación para la investigación.

La Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes es también un valor añadido para el desarrollo de líneas de investigación traslacional. Asi por ejemplo, el diseño y puesta en marcha de ensayos clínicos por parte de inmunólogos es más factible cuando se tiene actividad clínica directa. Muchos marcadores que se investigan tendrían mas posibilidad de traslación a práctica clínica si dicha investigación contase con inmunólogos atendiendo a los pacientes o interaccionando con otros especialistas a la cabecera del enfermo. Sólo los Servicios con Unidades Clínicas tienen la ventaja de poder plantear directamente la realización de proyectos de investigación de patologías de base inmunológica de los pacientes que están tratando directamente. En caso contrario siempre depende de la colaboración con unidades clínicas externas, lo cual no siempre es fácil o bien reconocido en el desarrollo de las distintas etapas de un proyecto de investigación.

Potenciación de la investigación básica


La Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes es una importante fuente de financiación para investigación en algunos hospitales. Ello puede suponer una fuente adicional
de financiación para la investigación básica íntimamente ligada a la investigación en Inmunología Clínica. En términos generales el médico inmunólogo que hace actividad clínica directa con pacientes utiliza principalmente pruebas de los catálogos de laboratorio de inmunología, tanto a nivel de investigación como a nivel asistencial.

Momento histórico para mantener la Inmunología Clínica dentro de la especialidad

En términos generales hay mucho desconocimiento de la existencia de la actividad asistencial clínica que desarrollamos en algunos hospitales. Varias especialidades que atienden pacientes con patologías de base inmunológica no entienden que un inmunólogo médico pueda aportar algo adicional a lo que ellos hacen. Y desde dentro, como se ha dicho, aun existen inmunólogos que niegan o cuestionan que esta actividad sea parte de la especialidad (aunque esté incluida en el programa).
En nuestra sede docente de Inmunología se vienen recibiendo solicitudes, cada vez con más frecuencia, de especialidades como Alergia (del hospital y de otras áreas de Madrid) y Reumatología para recibir formación en Inmunología Clínica. Es una muestra patente de que “otros” si reconocen que el inmunólogo médico que atiende pacientes es un valor añadido dentro del sistema.
El mantenimiento de un itinerario formativo en Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes, garantizaría que la cobertura de dichas enfermedades pueda seguir contando con inmunólogos especializados que las atiendan y que formen a los nuevos especialistas que tengan intención de hacer actividad clínica. Igualmente debe dársele un lugar destacado dentro del plan estratégico.

Inmunología Clínica de Asistencia Directa a Pacientes: Tiempo de capacitación

La adquisición de las competencias necesarias para manejar pacientes con enfermedades de base inmunológica requiere de una importante carga dentro del itinerario formativo. En otros paises como en Inglaterra el programa se extiende mucho más de 6 años. El actual programa de 4 años permitía una capacitación inicial, aunque con limitaciones. Luego hacía falta un recorrido en una Unidad Especializada dentro o fuera de España para madurar y completar la capacitación. Este itinerario formativo que posibilita la formación clínica, y del que disfrutamos en la actualidad, se extinguirá por completo con el actual R.D. de Troncalidad. Ya no contaremos con los 2 primeros años y en los 2 restantes habrá que buscarle sitio a la formación clínica. Aun así, no habrá tiempo para generar la capacitación suficiente para ver pacientes. Será necesario un periodo posterior de formación. Donde ubicamos esta capacitación adicional necesaria en Inmunología Clínica?.

Un área de capacitación específica (ACE)?.

En el R.D se considera la creación de las mismas cuando representen un incremento significativo de las competencias profesionales exigidas por los programas oficiales de las especialidades implicadas en su creación. Además debe existir un interés sanitario y social en el desarrollo de una específica actividad profesional y asistencial en el área correspondiente que implique la dedicación a la misma de un número significativo de especialistas.
No cuesta mucho reconocer que la Inmunología Clínica podría reunir en el futuro los requisitos para la creación de un ACE: a) Ninguna de las especialidades que atienden patologías de base inmunológica alcanza la capacitación suficiente con sus programas de formación para el manejo de estas enfermedades; b) porque las enfermedades de base inmunológica están en expansión; c) porque harán falta especialistas para tratarlas. Esta ACE la tendrán que solicitar las distintas especialidades que dan atención a pacientes de base inmunológica. Y para que entre estas especialidades esté la Inmunología deberá reivindicarse, reconocerse primero que la Inmunología brinda ya actualmente Asistencia Directa a Pacientes como parte de la especialidad, sino no, no podría participar en la formación de un ACE de este tipo. Sólo tiene sentido que un especialista formado para atender pacientes, pueda necesitar más tiempo para profundizar su capacitación en el manejo de un tipo concreto de enfermedad.
La creación de un ACE de Inmunología Clínica podría abrir una puerta para que en el periodo post-troncalidad los médicos que elijan la Inmunología desarrollen un itinerario formativo con contenidos de Inmunología Clínica con atención directa a pacientes que les permita acceder posteriormente a esta area de capacitación. Y habrá que estar atentos de si en el periodo troncal aun se puede hacer algo todavía. En estos momentos lo importante es estar bien posicionados, seguir existiendo como especialidad con actividad clínica directa, como se ha reiterado a lo largo de estas reflexiones.
Además debe considerarse que la formación en Inmunología Clínica debería desarrollarse en Unidades Acreditadas en la atención de enfermedades de base inmunológica. Ello supondría que las Unidades de Inmunología que cumplan los requisitos podrían estar entre las encargadas de dar esta formación a los especialistas que lo soliciten.
La Inmunología multidisciplinaria de Laboratorio Diagnóstico tiene actualmente otros retos. Puede ganar y perder con la ubicación de la especialidad en el tronco de laboratorio. La Comunidad de Madrid tiene la intención de concentrarla y no sabemos que más en este cambio de modelo del sistema. En esto depende de otros y hay mucho que hacer.
Para los que creemos en la Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes el peligro inminente es que terminará extinguiéndose sin haber tenido la oportunidad de desarrollarse plenamente dentro de la Inmunología. Y en este tema no solo han sido “otros” sino nosotros mismos los que nos hemos puesto las barreras las últimas décadas para su desarrollo.
Si la Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes no se destaca como tal en el programa formativo y en el plan estratégico estaremos asistiendo a un retroceso para nuestra especialidad ya que:
Reducirá el perfil asistencial de la Inmunología en relación al actual.
Reducirá la posibilidad de crear nuevas plazas para inmunólogos médicos y potencialmente de inmunólogos no médicos.
Pondrá en peligro la continuidad de la Unidades Clínicas existentes.

Creo que una buena decisión sería la de hacer claramente visible a la Inmunología Clínica con Asistencia Directa a Pacientes:

En los itinerarios formativos
Sentando las bases para la futura creación de un ACE de Inmunología Clínica
Reconociendo la existencia de las Unidades Clínicas en el plan estratégico de la CAM
Creando nuevas Unidades Clínicas o potenciando las existentes en centros estratégicos para configurar un grupo interhospitalario que defienda este perfil.
En momentos históricos hacen falta grandes decisiones y para tomarlas, grandes gestores.

Madrid, a 26 de Noviembre de 2012
Javier Carbone

domingo, 18 de noviembre de 2012

'Marea blanca' en Madrid a favor de la sanidad pública


Los sanitarios se manifiestan en Madrid

Las columnas de la llamada 'marcha blanca' han confluido en la plaza de Cibeles para marchar desde allí con bocinas y pancartas contra la política regional


http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/11/17/madrid/1353187402_650560.html


http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/11/17/madrid/1353178576_198642.html

miércoles, 14 de noviembre de 2012

SEI - Comunicado de la Sociedad Española de Inmunologia


Excmo. Sr. D. Javier Fernández-Lasquetty y Blanc
Consejero de Sanidad
Comunidad de Madrid
C/ de la Aduana 29, 28013 Madrid
Madrid, 9 de Noviembre de 2012
Estimado Consejero,
La Sociedad Española de Inmunología (SEI) expresa su rotunda oposición a las
medidas incluidas en el Plan de garantías para la sostenibilidad del sistema sanitario
público de Madrid. La transformación de los hospitales de La Princesa y Carlos III se ha
decidido sin contar con los profesionales de los centros y no se ha previsto qué va a ocurrir
con las unidades de referencia de dichos hospitales. En el caso concreto de los Servicios
de Inmunología, dichos hospitales cuentan con profesionales de altísimo nivel y gran
proyección nacional e internacional. Nos parece un enorme desperdicio, tanto a nivel
asistencial y científico como económico, desmontar sus equipos de trabajo y condenarlos a
empezar de nuevo en otros lugares. ¿Alguien podría pensar que estos profesionales se
van a implicar con igual dedicación y esfuerzo a un nuevo proyecto, después de haber sido
tratados como sujetos pasivos en la planificación de su futuro profesional? Creemos que
este desperdicio de recursos y de talento no sólo da una pobre idea de la Sanidad
Madrileña, sino desalienta y preocupa al resto de los Inmunólogos del SERMAS. Dicha
preocupación se acrecienta por la incertidumbre que genera el plan de concentración de
laboratorios, que desconocemos cómo se va a articular y a qué especialidades de
laboratorio va a incluir.
La SEI propone que se creen grupos de trabajo para estudiar estos planes o
proponer otros que redunden en la mayor eficiencia del sistema, sin menoscabo de la
calidad asistencial y del contacto de los inmunólogos con otros servicios clínicos de los
hospitales madrileños. Esto es de la mayor importancia para el diagnóstico y seguimiento
de las enfermedades de base inmunológica y para un control adecuado de las terapias
biológicas. Del trabajo multidisciplinar que realizan estos profesionales se deriva una
mayor calidad de vida de los pacientes y una mejor relación coste/beneficio de los
tratamientos. Ofrecemos nuestra colaboración a la Consejería de Sanidad para impulsar
cualquier tipo de actuación dirigida a la mejora del plan, y, a pesar de la reducción
presupuestaria que las actuales circunstancias hacen necesaria, mantener la excelente
calidad de la Inmunología Clínica en Madrid, y como consecuencia la mejor Sanidad para
los madrileños.
En nombre de la SEI,

Jose Ramon Regueiro, Presidente

www.inmunologia.org, Secretaría: c/ Ausias March 24, 1º 2ª, 08010 Barcelona, Tel 932 275 463, gestionSEI@inmunologia.org